Arte y devoción en torno al madero

En la ciudad turística se conservan cerca de cien maderos, uno de ellos es el que rescató de la riada que tuvo lugar en 1826 el cronista y exalcalde Agustín Álvarez Ritxo y que su familia todavía conserva y engalana

Grandes y pequeñas, en ermitas y en la vía pública, engalanadas en su mayoría con flores y motivos religiosos aunque también las hubo con material reciclado, como las de la calle Mequinez, entre las que sobresalía la de La Ranilla Espacio Cultural, junto a un faro elaborado íntegramente de cartón en alusión al origen marinero de este barrio. En todos los casos se pudo ver el esfuerzo de los vecinos, un despliegue de arte y devoción por mantener una de las tradiciones más arraigadas en el Puerto de la Cruz, unida al símbolo fundacional de su nombre.

Uno de los maderos que se podía visitar ayer es el que rescató del barranco San Felipe el cronista y exalcalde Agustín Álvarez Ritxo. Lo hizo tras la culminación de la riada que tuvo lugar en 1826. Es una cruz pequeña, que no llega a medio metro de alto y que “estéticamente no tiene ningún valor” pero es la que siguen enramando y conservando dos de sus tres bisnietas, Carmen y Charo Fernández Álvarez.

No tienen la certeza que su bisabuelo también lo hacía, pero ellas siguen la tradición de su madre y de su abuela y les gustaría que sus descendientes también preservaran esta costumbre. La familia Fernández Álvarez lleva 70 años enramando la cruz, que está ubicada en su vivienda de la calle Quintana y que forma parte de la ruta histórica de las cruces.

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