Nueva vida para el parque de los sueños

No necesita carta de presentación porque su nombre es parte de la historia del Puerto de la Cruz. Igual que Old Trafford, el estadio de fútbol del Manchester United, el más grande del Reino Unido y entre el undécimo más grande de Europa, busca renacer del olvido y convertirse en el ‘gran teatro de los sueños’.

Sin embargo, a diferencia del primero, que empezó a recuperarse con cierta rapidez del bombardeo que destruyó gran parte del recinto durante la Segunda Guerra Mundial, el parque San Francisco lleva años esperando por una acción que sirva de puntapié inicial para rehabilitarlo y convertirlo en un gran auditorio.

Cerrado por el Ayuntamiento desde 2010 al no reunir las adecuadas condiciones de seguridad exigidas por los planes de emergencia, en 2013 se convocó un concurso de ideas para decidir qué destino tenía el inmueble, ubicado en la céntrica calle Agustín de Betancourt.

Crisis económica de por medio, y actuaciones previas como la rehabilitación de la Casa Díaz Fragoso, anexa al edificio, han demorado su demolición, anunciada en dos ocasiones en tan solo siete meses.

Lo cierto es que queda mucho tiempo para que el lugar, que fue testigo de importantes acontecimientos culturales, sociales y deportivos del municipio, deje de ser un depósito de materiales obsoletos y un santuario de palomas para convertirse en un recurso indispensable para el desarrollo cultural y turístico del municipio.

DIARIO DE AVISOS accedió al parque antes de que se inicie su demolición acompañado de las dos personas que mejor pueden testimoniar lo que supuso para la ciudad: su encargado durante casi cuatro décadas, José Ramón Castilla Yanes, conocido por todos los vecinos como ‘Pepín’ o ‘el mariscal’, y Salvador García, exalcalde, periodista, quien comenzó allí su carrera profesional presentando diversos actos siendo un adolescente.

Cuando cerraron el parque, el primero juró no volver a entrar nunca más. Ni siquiera pasaba por delante de la fachada porque cada vez lo veía peor, aunque finalmente lo hizo días atrás con gran sorpresa por el deterioro que presenta y cierta añoranza.

Todavía quedan en la zona de la taquilla cuadros suyos y hasta un diploma de la Cruz Roja. Una prueba de que lo cerraron de prisa y corriendo, sin ver siquiera qué había dentro.

“Yo lo tenía como un palmito y lo fueron dejando estar, pese a que dije que con dos herreros, dos carpinteros y dos pintores yo lo arreglaba”, cuenta Pepín.

Él hacía de todo, desde el mantenimiento y la pintura hasta vender las entradas y organizar los actos. “Llegó incluso hasta hacer planimetría con el arquitecto Paco Bello. Todo pasaba por él”, apostilla Salvador García, quien entró a trabajar de su mano y como un colaborador incondicional. La única asignatura que le quedó pendiente a Pepín fue conseguir que ‘Salva’ se disfrazara, “porque no se puso nunca ni siquiera un chaleco”.

“Salva era el mejor presentador que teníamos, el único que no tenía papeles”, cuenta Castilla, quien entonces era “como su representante”, bromea. Tampoco cobraba, y en una ocasión llegaron a pagarle con una bolsa de duraznos ante la imposibilidad de hacerlo con dinero.

En los comienzos del recinto Castilla no era empleado del Ayuntamiento sino de la empresa Hernández Hermanos. Su amor por las fiestas de su pueblo, a las que estuvo dedicado durante 50 años y de las que guarda los mejores recuerdos, igual que de sus compañeros, le hizo coger el lugar “como si fuera suyo”, dice. Hasta el punto de que sus hijos dormían entre sacos de confetis y serpentinas cuando había un evento importante y él también pasó muchas noches allí para poder levantarse e ir a su trabajo a la mañana siguiente.

El primer gran acto que se celebró en el parque San Francisco fue el Segundo Festival de la Canción del Atlántico, la primera edición se hizo en el Lido San Telmo pero un temporal marítimo lo destrozó y se decidió trasladar el evento de lugar.

El inmueble acogió competiciones de lucha canaria, baloncesto, campeonatos de España de boxeo aficionado, veladas de boxeo profesional con ring, festivales recreativos, bailes de disfraces, conciertos de fin de año y Fiestas de la Cerveza. También la célebre huelga de hostelería de 1978 en la Isla. Los trabajadores se concentraron allí en una asamblea permanente hasta que se resolvió el conflicto.

Cuando llegó la democracia fue centro de mítines políticos de todos los partidos. Entre otros oradores estuvieron Javier Solana, cuando era ministro portavoz del gobierno; Ramón Tamames, que entonces estaba en el Partido Comunista d España, y Joaquín Satrústegui, diputado de UCD por Madrid.

Los últimos conciertos de los que disfrutó el público en el parque fueron los de Rafael, la cantante israelí Noa, Pedro Guerra y Palmera, el célebre conjunto de rock tinerfeño.

La recuperación de Old Trafford llevó varios años pero que consiguió que el estadio fuera sede de importantes partidos, desde la Europa de 1966, la final de la Liga de Campeones en 2003, y de partidos de los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Queda la esperanza de que el tiempo también juegue a favor de los portuenses y que éstos tengan el parque de sus sueños, aunque por ahora los británicos llevan la delantera.

Una pequeña ciudadela devastada por un incendio que fue creciendo
El parque San Francisco surgió del convento del mismo nombre, un edificio de titularidad municipal que albergó una pequeña ciudadela en la que convivían 21 familias hasta el 16 de febrero de 1966, cuando fue destruido por un voraz incendio iniciado en su interior. Tiempo después, el Ayuntamiento habilitó el solar resultante para disponer de un recinto que albergase espectáculos y otras actividades socioculturales. La instalación fue mejorada de forma progresiva de acuerdo a las necesidades que se iban presentando.

En el recinto llegaron a entrar 2.200 personas e incluso faltó espacio cuando se celebró el festival de orquestas, en los años 90, recuerda ‘el mariscal’.

Fueron muchos los actos que dejaron huella en el Parque San Francisco, pero sin duda, hubo dos que merecen ser recordados: la Muestra de la Canción del Atlántico, en 1982, que trajo por primera vez a España al cantante venezolano José Luis Rodríguez, ‘el Puma’, y el certamen Miss Europa 79.

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