Baches con dos décadas de historia en el Puerto de la Cruz

Residentes en San Fernando, Guacimara y la zona del Taoro reclaman que el Ayuntamiento termine con los zocavones en muchas calles de estas urbanizaciones por el grave peligro que suponen para coches y peatones

Aseguran que ya no están cansados sino hartos de protestar y reclamar al Ayuntamiento que arregle los baches, boquetes y socavones que hay en la calzada y que han provocado varios accidentes de motos porque se meten las ruedas dentro y se resbalan. El último de ellos se produjo la semana pasada en la carretera de Las Tapias y por fortuna, no fue de gravedad.

Pero fue en ese momento cuando vecinos de las urbanizaciones Guacimara, Taoro y San Fernando, en Puerto de la Cruz donde viven unas 3.000 personas, decidieron que tenían que hacer algo porque la situación ya es insostenible y temen que pueda ir a peor. Con este objetivo se han unido para luchar contra una reivindicación que consideran más que justa: terminar con 26 años de baches, que se identifican hasta en Google maps, a los que ningún gobierno les ha puesto una solución definitiva, solo parches, ya que han rellenado los agujeros con piedras y cuando pasa un coche, toda la gravilla vuela hacia los peatones.

“El acceso a la clínica San Fernando tiene unos zocavones en los que casi cabe la rueda de un coche. El otro día una señora casi se mata esquivándolo y es un verdadero peligro cuando suben las ambulancias. Estamos todos preocupados por lo que pueda ocurrir, sobre todo cuando llueve”, comenta Manuel Hernández, uno de los portavoces de los vecinos afectados.

“Hemos protestado, pero vienen, rellenan cuatro agujeros y ahí se queda todo. Alrededor del parque Taoro y en las calles Suiza y Bélgica, por las que caminan turistas de todo el mundo, no se ven los pasos de peatones, y es un verdadero peligro para las personas mayores que cruzan con las sillas de ruedas. No sabemos cómo ni por qué, el Ayuntamiento ha dejado deteriorar toda esta zona de esta manera, estamos escandalizados”, subraya.

Asegura que un grupo de vecinos “ha ido a ver al alcalde, Lope Afonso, y nunca está”, y también se han dirigido, sin éxito, a varios concejales. “Ahora el alcalde se enteró de nuestra queja y nos dijo que nos iba a llamar para convocar una reunión y explicarnos cuál era el plan de mejora”, agrega.

Sin embargo, los vecinos se muestran escépticos ya que el año pasado desde el Ayuntamiento “nos dijeron que iban a asfaltar pero no nos han hecho ni caso. Es una tomadura de pelo”, insiste Manuel, cuyo temor, igual que el de sus vecinos, “es que no hagan nada hasta que no ocurra nada grave”.

Los vecinos están cansados que desde el Ayuntamiento “les tomen el pelo, porque vienen de punta en blanco, con un coche maravilloso y de lujo a preguntarnos qué nos pasa”, cuando son ellos los que “no entienden qué pasa en un municipio en el que se paga una fortuna de IBI”.

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