El primer gran hotel de España se cae a pedazos

El histórico hotel Taoro, declarado BIC, y sus alrededores se encuentran en un total abandono. El DIARIO comprobó su estado, a la espera de una rehabilitación del Cabildo que no llega

Resulta difícil imaginar que fue el primer hotel de lujo de España, un establecimiento inaugurado en 1890 que alcanzó fama mundial y que situó al Puerto de la Cruz en los albores del turismo y de una actividad económica que tiempo después se convirtió en la más importante de Canarias. Hasta hace unas décadas, el edificio del Taoro era considerado el buque insignia del sector turístico en el Archipiélago, un inmueble que visitaba todo aquel que llegaba al municipio porque sus jardines, su imponente arquitectura, y el casino que albergó hasta el año 2006 eran lo suficientemente atractivos para cautivar a los visitantes.

De esa época gloriosa solo quedan los recuerdos, ya que el inmueble se encuentra sumido en el más absoluto de los abandonos y su imagen provoca más pena que admiración, a la espera de un rescate que nunca llega, tras haber quedado desierto el concurso para arrendarlo en cuatro ocasiones y por diferentes motivos. Todavía quedan restos de su majestuosidad, como los bancos del jardín, algunas pérgolas y la gran vegetación que lo rodeaba, solo que descuidada, seca, con ejemplares cubiertos de mosca blanca.

En una parte del edificio se encuentra la sede del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) y, curiosamente, la oficina del Consorcio Urbanístico para la Rehabilitación del Puerto de la Cruz, un ente supramunicipal creado en el año 2008 para poner en marcha la modernización y renovación turística de la ciudad. Su entrada tiene una barandilla de acceso completamente oxidada, igual que la papelera que se encuentra a uno de los costados, y todavía conserva la alfombra en la que se lee el nombre Casino Taoro.

A unos pocos metros, cerca del aparcamiento, el piso está cubierto de excrementos y plumas de palomas, ejemplares de aves que se encuentran muertas por los alrededores de uno de los jardines traseros. En estos espacios se pueden ver esparcidos restos de baldosas, trozos de marcos de ventanas, tejas caídas y hasta una silla abandonada para personas con movilidad reducida. En otra de las entradas, ya que el edificio está formado por tres cuerpos en forma de U, llama la atención la estructura de un tablero de luces en estado ruinoso que sobrevive a las inclemencias del tiempo, la escalera rota y parte de la pérgola del techo con agujeros.

Más allá del estado ruinoso del edificio, se observa una falta total de mantenimiento y limpieza de las inmediaciones. Sobre todo si se tiene en cuenta que se encuentra emplazado en una zona de gran atractivo turístico, muy cerca del parque de La Sortija, y sus jardines todavía son elegidos por mucha gente para dar un paseo.

En 2015, el Cabildo de Tenerife, su propietario desde 1945, suscribió un contrato con la empresa Control Técnico y Prevención de Riesgos, S.A. (CPV) para la realización de una investigación de las patologías detectadas en el edificio, en la que se concluye que “la seguridad estructural no está comprometida, pero se sitúa lejos de estar en las condiciones impuestas por la actual normativa”.

Respecto a las condiciones de seguridad y habitabilidad, el informe determina que “las fachadas, en general, presentan buen estado de conservación, salvo señales puntuales de deterioro”, y que “los problemas se localizan normalmente en los revestimientos de piedra artificial”. En el caso de las cubiertas, su estado es malo, “observándose diversas señales de deterioros”, mientras que en las dependencias “no se verifican los requisitos mínimos relativos a la habitabilidad y accesibilidad requeridos”. Asimismo, estima que el coste total para abordar la rehabilitación estructural sería de 1,8 millones de euros. Una cuantía que deberá invertir el futuro adjudicatario, “ya que arreglar el inmueble con carácter previo a conocer cuál será el destino, uso o morfología del mismo, toda vez sea adjudicado el concurso, no tendría mucha lógica técnica ni económica”, señala el consejero insular de Turismo, Alberto Bernabé.

Mientras tanto, el histórico edificio, declarado BIC, que sobrevivió a un incendio y tres guerras sigue abandonado a su suerte, fruto de la desidia, y esperando que alguien lo vuelva a convertir en el hotel de cinco estrellas que fue antaño, en la época de esplendor de la ciudad turística.

EDIFICIO CENTENARIO

The Taoro Company Limited se fundó en 1888 mediante la unión de dos sociedades y con el fin de construir un gran hotel en el Puerto de la Cruz, cuyo diseño se encargó al arquitecto francés Adolph Coquet. El Gran Hotel Taoro, o The English Grand Hotel, abrió sus puertas el 22 de diciembre de 1890. En 1945, el Cabildo compró la mayoría de las acciones y en 1979 lo reconvirtió en casino, que continuó su actividad hasta 2007.

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